Serrano en sus comienzos…

08.06.2020

Por Aldo Lamberti*                                                                                              Tiempo de lectura: 5 min.

Tal vez

Tal vez los Oostendorp, Alberto y Enrique, no imaginaron al momento de comprar las tierras donde hoy está ubicado el pueblo de Serrano, el verdadero sentido que ese acto tenía para los tiempos que de ahí en más vendrían y que nos involucran a nosotros.

Estos comerciantes belgas seguramente no sospecharon, cuando estamparon sus firmas en algún instrumento legal que los convertía en dueños de este pedazo de pampa, que daban inicio a un destino pueblero que nos trajo hasta estos días, que dio marco a la historia de vida de muchas personas que dejaron en el sus huellas, que entregaron su esperanza inmigratoria, su idiosincrasia de golondrina, sus alegrías y sus tristezas, sus amores y desamores y, en definitiva, su suerte, a este lugar igual a tantos otros pero tan único para los que en él habitamos.

Los Oostendorp adquirieron estos lugares en el año 1880 y lo identificaron con el nombre de El Guanaco. Años después y tras operaciones comerciales que no vienen al caso detallar, estas tierras pasaron a ser propiedad de la Sociedad Anónima Estancias Amberenses Sud-Américanas, una entidad comercial constituida en la ciudad de Amberes, Bélgica y que tenía por objeto "...la compra y explotación de estancias o bienes raíces en los Estados de la América del Sud...." (Núñez, s/a, p. 62). Estaba integrada también, entre otros y además de los Oostendorp, por miembros de la familia Bennert, (Enrique Oostendorp estaba casado con María Antonieta Bennert y un hermano de esta, Oscar, formaba parte de la sociedad).

Serrano desde la estación, aprox. 1922
Serrano desde la estación, aprox. 1922

Es muy probable que en esos momentos, en un instante que nadie pueda identificar en su día, mes o año exacto, la sospecha por lo que en estos lugares se viviría puede habérseles cruzado por sus cabezas y hoy, desde la distancia, uno podría intuir que ocurrió en el exacto espacio de tiempo en que determinaron que un pequeño rincón de sus propiedades fuese el sitio destinado para sembrar un pueblo.

En el año 2005, momento histórico en que se escribe este artículo, es necesario, para no pecar de desagradecidos, colocar en similar situación a las primeras personas que llegaron a este lugar, aquellos que tienen el invalorable título de pioneros, (tampoco lo sabían). Eran empleados de El Guanaco, o tal vez arrendatarios o compradores de las fracciones de tierra que rodeaban al futuro Serrano o, simplemente, buscadores de su lugar en el mundo, gente que le daba pelea al desarraigo y que quizás entre sus anhelos figuraba el tratar de enamorarse de este nuevo lugar. Y para darle visos de esperanza a esos comienzos, estas personas, si bien llegaron de diversas maneras al por entonces promisorio lugar, una buena parte de ellos lo hicieron en un tren que en los primeros años del siglo XX ya había establecido su presencia de prosperidad y de la cual nuestro Serrano no resultó ajeno.

Nosotros, habitantes y transeúntes de ese mismo camino, herederos y continuadores de sus historias y en la intención de rescatar algunos mojones que marcan el trayecto de los Oostendorp-Bennert/primeros pobladores hasta los días que corren, podemos en primera instancia y a título de presentación recordar a aquellos pioneros con las coplas que dicen:

Viento de agosto trae el recuerdo, 

de aquellos hombres que nos fundaron

para situarnos en sus personas

para enterarnos porque lo hicieron.

Viento de agosto trae contigo

a los primeros que nos poblaron,

para decirles que no fue en vano

el sacrificio que ellos hicieron... 

(Viento de agosto - fragmento**)

El viento contó la historia, alguien la escuchó y vino

Los Benito

"...Ellos, mi familia, vinieron porque aquí tenían unos parientes que eran los Benito. El padre y un tío de Juan, Felipe, Lorenza e Isabel. Eran peones de campo, los dos solteros, Leandro y Apolinar se llamaban y eran primos de mi madre..." dice Don García 

"Un día vinieron a buscarnos, nosotros estábamos en Gondra, ¿porque no se vienen ? nos dijeron, se inaugura un colegio, una iglesia. Y mis papás vinieron a la inauguración, pero a mí no me trajeron. Ahí mis padres se empezaron a entusiasmar con Serrano..." Juan García.

José Cora 

"...Que hay que ir a Serrano", "que el futuro está en ese lugar", "vamos Martín, quiero que me acompañe...", fueron algunas de las frases con las que intentó convencer a su amigo para que juntos fueran a Serrano para ver lo que sucedía. Vaya uno a saber porque razón Bustamante no aceptó la invitación. José Rahal Cora viajó solo a Serrano "....el turco volvió maravillado, le explicaba a quien quisiera escucharlo que Serrano era el lugar soñado, que todo estaba por hacerse y que era verdad lo de los colegios e iglesia. Con gran entusiasmo contaba, entre otras cosas, que había comprado un terreno y contratado a un albañil para que le construyera la casa" Semblanza de José Rahal Juri (José Cora).

Juan Marchioni

"Cuando llega a Serrano el ve que estaba todo por hacerse, el pueblo se estaba desarrollando así que había mucho trabajo, es por eso que se quedó. Se hizo una casa, donde ahora vive Zulema Baraona, y armó una empresa de construcción con la cual hizo obras en toda la región. Agarraba varias obras a la vez y para eso formaba varias cuadrillas. Con el trabajaron casi todos los albañiles de aquella época, Pinotto, D'andrea, Osella, Fava, Libbinori, Maschiarini, Gino Fanucci, Bevilaqcua, Borello era el carpintero, los Milano, Giammarini, los Marcos, los Bono, los Moretto, Simondi y Marconi eran carreros, de cocinero lo tenía a un tal Marziali, estaban desde los que llevaban baldes hasta albañiles propiamente dicho, el plomero era Luis Pásera, tenía frentistas, cada cual tenía su especialidad. Él era el director" Semblanza de Juan María Marchioni.

Los colegios

La localidad de Serrano tuvo dos hechos fundamentales que potenciaron su crecimiento, el paso del ferrocarril, circunstancia común a la mayoría de los pueblos del país y, con más importancia aún para el desarrollo de la localidad, la instalación de los Colegios e Iglesia.

En el año 1918 don Enrique Oostendorp inicia las obras del Templo y Colegio "esperanzado en los religiosos Gabrielistas franceses, que se comprometieron a hacerse cargo al ser expulsados de sus colegios por Combes y Valdek-Rouseau..." ( Montaner, s/a, p. 37). 

Semejante obra, imponente aún en nuestros días, no podía pasar desapercibida en la región. Rápidamente, merced a algún artículo aparecido en periódicos de la época pero, por sobre todas las cosas, gracias a los comentarios "de boca en boca" de la gente, ganó los distintos ámbitos de la zona y en todas partes se comentaba con cierto asombro, curiosidad y esperanza lo que en Serrano se estaba levantando.

Los hermanos Benito estaban de antes, quizás por su trabajo ayudaron, junto con otros, a que la noticia se difundiera: fueron un poco viento. José Cora fue una de las personas que escucharon esta especie de buena nueva. Por eso llegó a Serrano. Consigo trajo también a una especie de hornero, Juan María Marchioni, un maestro mayor de obras que sembró casas en el lugar. Todos los mencionados fueron una parte importante en el fruto de la cosecha: un pueblo.

Referencias

  • Montaner, P. (s/a) Reseña Histórica de Serrano. Serrano, s/d.
  • Núñez, M. (s/a) Una Estancia... Una Vía... Una Iglesia... Un Colegio... Serrano, s/d. 

*Aldo Lamberti es historiador y músico de Serrano. Ha escrito varios libros, entre ellos Mirando la Casa de Uno (2008, Ediciones del Corredor Austral) y de Codito (2018, Ediciones del Corredor Austral).

** Viento de agosto: Obra poético-musical sobre la historia de Serrano estrenada en 1996. Los textos y la letra de las canciones que en ella se interpretan pertenecen a Aldo Lamberti. La música de algunos temas a Chango Naón, músico de Rufino, y otros a Aldo Lamberti. Dirigidos por Sergio Moncalvillo, el Grupo de Danzas Folklóricas de Adultos de la Municipalidad de Serrano bailó distintos momentos de la obra.

Fotos: Cedidas gentilmente por Aldo Lamberti y la de la portada está también alojada en la sección del archivo de fotos de Historias Surcordobesas.

El presente artículo fue publicado por el autor con anterioridad en el libro Serrano - Historias Populares Cordobesas, editado por el Gobierno de Córdoba en el año 2005, y comprende los apartados denominados Serrano en sus comienzos 1 y Serrano en sus comienzos 2.

Historias Surcordobesas, junio 2020, (2)